Thursday, October 16, 2008

Sevilla. La Torre del Oro, más dorada y «alta»

TorreOroWeb.JPGLa restauración de la Torre del Oro ha costado un millón de euros.

La restauración de la Torre del Oro de Sevilla, una edificación del siglo XIII que es uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad, ha permitido poner al descubierto su carácter como torre defensiva y descubrir que su segundo cuerpo, construido en el siglo XIV, servía como mirador del rey Pedro I.

Los trabajos acaban de finalizar, después de nueve meses de obras y una inversión global de 1.067.000 euros, y han servido también para desmontar el tópico de que la torre se llamó del Oro por el reflejo de los azulejos que la decoraban, puesto que, en contra de esta creencia, la tonalidad dorada del edificio se la daba la mezcla de mortero de cal y paja con que estaba recubierta.

La Fundación El Monte, la Fundación Focus Abengoa y la Real Maestranza de Caballería de Sevilla han colaborado en estos trabajos, que fueron presentados hoy y han tenido como principales objetivos, que se han “cumplido”, su limpieza, conservación, la demolición de las escaleras laterales que la franqueaban y el arreglo de los alrededores de la Torre, que está situada en el Paseo de Colón, a la orilla del Guadalquivir.

Al eliminar las escaleras, el primer cuerpo del edificio -construcción original del siglo XIII- ha ganado 2,30 metros de altura y ha aflorado parte de la antigua muralla de la ciudad en la que se inscribía la Torre del Oro, que era una edificación defensiva. La muralla continuaba hacia el interior de la ciudad por la actual calle Santander, donde se conserva otra edificación defensiva de la misma época: la Torre de la Plata.

Una edificación defensiva

La limpieza del primer cuerpo de la Torre del Oro ha permitido también dejar al descubierto 24 arquillos polilobulados, dos por cada uno de los doce lados del edificio, que datan también del siglo XIII y que en intervenciones posteriores habían sido recubiertos por mortero de cemento. La existencia de esos arquillos demuestra la importancia que tuvo la torre desde el momento de su construcción, según explicó a los periodistas la arquitecta María Caballos, ya que, a pesar de que era una edificación defensiva, se le introdujeron elementos decorativos.

Además, sobre estos arquillos se han descubierto restos de antiguas gárgolas, que fueron decapitadas y sustituidas por los actuales desagües. La intervención arqueológica ha determinado, además, que el segundo cuerpo de la torre, que por ser mucho más estrecho que la base no encaja con la función defensiva, fue construido bajo el reinado de Pedro I, en el siglo XIV, y era utilizado por el monarca como pabellón de recreo y mirador desde el que observaba la construcción de barcos en las antiguas atarazanas, situadas a escasos metros.

Coincidiendo con el fin de su restauración exterior, que la ha tenido cubierta durante nueve meses por un andamiaje tapado por una lona multicolor, la Torre del Oro estrenará esta noche una nueva iluminación, que resaltará su percepción como “torre dorada”, explicó el responsable de la restauración, Antonio Cáceres.

35.000 visitas al año

La Torre del Oro, que funciona como Museo Marítimo, recibe unas 35.000 visitas anuales que en 2004 se redujeron a la mitad a causa de las obras, y sólo son visitables sus dos primeras plantas, ya que la terraza no reúne las condiciones de seguridad para permitir el acceso de grupos. El director del Museo, José López de Sagredo, se mostró partidario de abrir la terraza superior al público y lanzó la idea de colocar un metacrilato transparente y antirreflectante en el espacio en las almenas, para evitar los riesgos de caída.

Fuente: DÍAZ JAPÓN, ABC Sevilla, 22 de junio de 2005
Enlace: http://sevilla.abc.es/sevilla/pg050622/actualidad/sevilla/sevilla/200506/22/torre_oro_sevilla.asp

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El museo de Sevilla y su río

En busca de financiación. El patronato quiere ampliar los contenidos museísticos de la Torre del Oro para que se convierta en un espacio sobre las relaciones de Sevilla con su río, pero reclama apoyo económico para este cambio.

La Torre del Oro, concebida para vigilar la entrada de barcos en el Guadalquivir en las postrimerías de la época musulmana (año 1220-1221), podría dejar de ser exclusivamente un modesto Museo Naval, aprovechando la belleza que ha ganado con su reciente restauración. La idea del Patronato del monumento, ligado a la Armada, es ampliar su contenido para enfocarlo hacia la importancia que ha tenido este baluarte para Sevilla y su río. José López Sagredo, capitán de navío y conservador de la torre, explicó ayer a la prensa que el plan consiste en restar protagonismo a la armada, “sin perder ese carácter”.

El problema es que hacen falta patrocinadores que hagan realidad este cambio de proyecto museístico. La Fundación El Monte, una de las instituciones que ha participado en la restauración, se mostró ayer interesada en aportar financiación. Lo aseguró ayer su presidente Ángel López, quien minutos más tarde admitió que este proyecto aún está “verde” porque hay que valorar todas las ventajas e inconvenientes de un cambio que sería “delicado”. La Real Maestranza de Caballería, por boca del teniente hermano mayor Alfonso Guajardo-Fajardo, también declaró a este periódico que respaldará cualquier proyecto dirigido “al bien de la ciudad”.

El conservador descartó que se amplíe el espacio expositivo actual debido a las reducidas dimensiones de la fortificación. En principio permanecerían cerradas al público las oficinas y dependencias del conservador de las plantas superiores. En lo que sí se mostró interesado es en abrir la terraza del segundo cuerpo, pero sólo si se halla una solución que garantice la seguridad de los visitantes, ya que las almenas están separadas entre sí por amplios huecos que habría que sellar.

El conservador explicó que se está trabajando en el estudio de una solución técnica para que la terraza pudiera ser visitable: la colocación de paramentos transparentes (de metacrilato) con la virtud de ser antirreflectantes, para preservar la estética del conjunto. Menos optimista sobre este particular fue el presidente de la Fundación El Monte, quien vino a decir que las medidas de seguridad podrían ahorrarse con “visitas guiadas selectivas”, aunque a su juicio no merecería la pena porque al fin y al cabo una terraza “no añade más que un mirador” a la Torre del Oro.

La restauración, llevada a cabo por las arquitectas María Caballos y Cristina Borrero (estudio C. de C.), con la asesoría de Silvia Martínez García-Otero, y la colaboración del arqueólogo Fernando Amores, ha sacado a la luz detalles históricos muy curiosos.

Por un lado se ha documentado y confirmado que la base de la torre se extendía hasta el río con un espolón. Otro punto que ha quedado demostrado es que el cuerpo superior de la Torre del Oro, mucho más estrecho, no fue concebido con fines defensivos, como el resto de la fortificación, sino para el disfrute privado del rey Pedro I (siglo XIV), que lo mandó construir. El monarca lo usaba como pabellón de recreo y mirador. La leyenda dice que este monarca escondía en la torre a las damas que cortejaba, entre las que destacó doña Aldonza, hermana de María Coronel, que vivió en la torre bajo custodia de sus fieles caballeros mientras que su esposa, María de Padilla, habitaba en el Alcázar. Ambos monumentos estaban unidos hasta el siglo XIX por un lienzo de muralla que también comunicaba con la Torre de la Plata. El monumento, pues, ha recuperado parte de su historia.

Fuente: Ana Sánchez Ameneiro, Diario de Sevilla, 23 de junio de 2005
Enlace: http://www.diariodesevilla.com/diariodesevilla/articulo.asp?idart=1472092&idcat=1421

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Torre del Oro

Fue levantada en el primer tercio del siglo XIII, en los postreros momentos de los reinos de Taifas. Su nombre en árabe era Borg-al-Azajal, que venía a expresar, que el revestimiento dee azulejería dorada que destellaba al sol era como el oro y se reflejaba en el río dañando la vista.

Abu-1.Ula fue el gobernador almohade que en 1220 la mandó edificar para defender la ciudad. Cerró también la entrada al puerto con una gruesa cadena que cruzaba el río y se sujetaba en otra torre (ya inexistente) en la orilla de Triana. Esta cadena fue la que partieron los marinos de Ramón Bonifaz en 1248 con la flota de la Reconquista.

La leyenda cuenta que la Torre del Oro servía como refugio a las damas que cortejaba el Rey Pedro I el Cruel, cuyo más celebre amorío fue el de doña Aldonza, hermana de doña María Coronel, que vivía aquí, en la Torre del Oro, mientras que su esposa, María de Padilla, habitaba en el Alcázar.

Posteriormente nuestro monumento pasóo a ser capilla y prisión., Arquitectónicamente, es de planta dodecagonal. Presenta tres cuerpos: el más elevado circular. El segundo es de ladrillos y de planta hexagonal, posee decoración cerámica en cintas verdes recuadrando los arcos(grata innovación en su época) y en el primero se superponen tres plantas cubiertas con bóvedas de arista.

Con el paso de los años, el abandono se cebó con la Torre. Así llegó al siglo XVI en un ruinoso estado, lo que obligó a realizar una importante obra de consolidación. Gracias a ella, pudo alcanzar el XVIII, en el que, el terrible terremoto de Lisboa(1755) sacudió a la ciudad y afectó gravemente a la Torre.

Fueron momentos críticos para su futura pervivencia, pues aunque en 1760 se arreglaron los daños y se añadió el cuerpo superior, poco antes el asistente Marqués de Monte Realse planteó su demolición para ensanchar el paseo de coches de caballo y a efectos de dejar el paso de San Telmo al Puente de Triana más derecho. La fuerte oposición del pueblo de Sevilla(llegaron hasta el rey) impidió que se cometiera tal destrozo.

Otra posterior amenaza de muerte le vino de manos de la Revolución de 1868, cuyos revolucionarios , que apresuraron la demolición de los lienzos de murallas, las pusieron a la venta para aprovechar sus materiales de derribo. Nuevamente la oposición popular fue la que provocó que la Torre perdurara.

Hoy en día, la Torre del Oro es tan emblemática para Sevilla como las mismísima Giralda. Alberga un Museo Naval que exhibe variados objetos y piezas relacionados con la vida marinera sevillana y es munumento indiscutible y emblemático para la ciudad, a la que otorga extraordinarias vistas desde Los Remedios y Triana.

MUSEO MARÍTIMO TORRE DEL ORO

Dirección: Paseo Colón s/n
Código Postal: 41001
Teléfono: 95 422 24 19
Fax:
Horarios: Lunes: cerrado. Festivos consulta previa

Martes a viernes:10:00 a 14:00 horas

Sábados y Domingos:11:00 a 14:00

Precios: 0.60 €

Otros datos: Agosto cerrado

DATOS DE INTERÉS GENERAL

Desde 1944, la Torre del Oro alberga el Museo Naval, habiendo tenido otros uso anteriormente como capilla, almacén de pólvora, oficinas de la capitanía del puerto, prisión, etc.

El Museo consta de las siguientes dependencias:

PLANTA BAJA: En ella se pueden destacar las siguientes obras:

Cañon: del siglo XVI, de autor anónimo y de estilo renacentista.

Anclas y Plano del río Guadalquivir del siglo XIX y de autores anónimos.

Lozas de la Cartuja del siglo XIX de estilo Romántico y cuyo autor es el Marqués de Pickman.

PLANTA PRIMERA: En la que se puede destacar las siguientes obras.

Reproducción del primer mapa mundi científico: del siglo XVI, realizado por Diego Ribero y de estilo Renacentista.

Mascarón de Proa: del siglo XIX, de autor anónimo y de estilo Clasisista.

Diversos tipos de banderas naúticas y maquetas de Naos.

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Posted by elarqueologo30 at 07:53:59 | Permalink | No Comments »